Esto de
tener blog nuevo me ha despuntado el vicio otra vez.
Y como todo
tiene que ver con todo, hoy, mientras chateaba con mi amiga Mona Loca, y me
contaba de sus aventuras por la fauna zoológica masculina de este bendito país,
me vinieron varios pensamientos a la cabeza.
El peor fue
“si con Alguien nos separamos, no garcho más”; a consecuencia de que volver al
ruedo, a esta edad, y con la fauna circundante, hace que me den más ganas de meterme
a Carmelita Descalza que de volver a formar pareja o ni siquiera tener un “touch
and go”.
Los cuentos
de Mona fueron para dos tipos diferentes de especímenes masculinos. Uno que
tiene mucho que ver con mi post de “José Google”, que son aquellos que “no se
rinden”; los que “te están pidiendo a gritos que les digas que no” según mi
amiga G.
Hay una
gran diversidad de sub especies en esta especie.
Y los otros
de los que hablamos con Mona son los famosos “hipocampos”, aquellos que se
creen potros, pero son unos pescados.
Esos que se
creen en una salida con derecho a decirte que estás gorda, que podés estar
mejor o que te mandan a “lavar las partes” después del acto; como bien saben
los que me han leído por allá, que me ha pasado. (ver este link)
Claramente,
cuando recuerdo esto, es que me planteo que si Alguien y yo decidimos no
seguir, me meto a monja de clausura.
Cuando
Cerdo y yo no seguimos la relación, yo claramente había decidido no volver al
ruedo por estas cuestiones. Tengo otro blog que avala mi decisión de que el
mercado está más plagado de pelotudos que de tipos potables, y evidentemente no
tenía ganas de volver a pasar por lo mismo, más vieja, más experimentada y
obviamente más dinamitada.
Entre Cerdo
y Alguien hubo en espacio de tiempo de un año y medio, que yo lo tomo como un
año, porque hubo medio año en el que no tenía más cabeza que para Alguien, a
pesar de que no estuviésemos juntos. Ya
lo conocía, ya me gustaba y ya me había enamorado de él. No tenía espacio en el
disco rígido para “nuevas aventuras” ni me interesaban. Yo sabía que Alguien
era un tipo para apostarle en serio, a largo o a corto plazo, y me la jugué.
Pero en el
año entre Cerdo y Alguien, hubo que volver al ruedo, más obligada por mis
amigos y por mí misma (y por Alguien que en ese momento era mi amigo), que por
querer volver a estar en pareja.
La solo
idea de volver a salir con un montón de tipos para que aparezca la mínima
probabilidad de un tipo potable me agotaba. Ya lo había vivido y me deprimía
muchísimo.
Así como
contó la Mona, me animé a empezar a salir, tanto sola con mis amigas como cuando
un tipo me invitaba “un café”, aunque ese tipo no me interesara
en lo más mínimo.
Solo por
volver a entrenar.
Y en ese ínterin
de un año una vez apareció Pelícano. No da explicar porque le puse Pelícano,
pero mis amigas y Alguien, saben el porqué. Alguien me insistió en ese entonces
que saliera.
Corría
2011, Agosto creo yo. Ya tenía decidido
irme de vacaciones a NYC en Septiembre con una amiga y estaba decidiendo
cambiar de trabajo. Alguien y yo ya nos habíamos cruzado, y aunque nos caíamos “bien”
(por no decir muy bien), distábamos mucho de pensar que podríamos tener una
relación en algún futuro.
Un día hago
un comentario en el muro de Facebook de una ex compañera de trabajo con la que
tengo muy buena onda. Creo que era algo político. Y un sujeto, Pelícano, me
contesta. Fue un ida y vuelta de comentarios, de un tipo que, a mí entender,
era brillante y muy inteligente.
Al rato veo
que me envía un mensaje, diciéndome si no me molestaba que me agregase entre
sus contactos, y como yo soy “macanuda”, lo acepté.
Estuvimos
charlando por vía privada, siempre en un contexto cordial y sin demostrar
ningún tipo de onda de mi parte, un rato largo. Me pidió mi dirección de MSN
(en esa época lo usaba) y me agregó.
Parecía un
caballero, era galante sin parecer un pajero y era un tipo con una conversación
interesante.
Al tiempo
yo publico en mi muro que estaba por irme de vacaciones a NYC, y él me comenta
que casualmente iba a estar por trabajo allá. Al rato me manda un mensaje
privado, que si no lo tomaba a mal, me invitaba a almorzar o tomar algo, cuando
estuviésemos allá.
Como
programa me pareció divertido y con mucha onda, nadie te invita a salir estando
en Buenos Aires en NYC, y le dije que sí. Miré bien sus fotos, y si bien físicamente
no me gustaba para nada, me dije a mí misma que si no cambiaba de actitud,
nunca me iba a olvidar de Cerdo.
Le comenté
a Alguien (que era mi “amigo hombre”
consultor) y se alegró mucho porque
tuviese un programa y empezara a salir.
Con
Pelícano nos pasamos teléfonos, ambos teníamos roaming, y quedamos en vernos un
día específico.
Llegué a
NYC, me encontré con mi amiga que venía de Londres, y nos instalamos. Los
primeros días de ese “otoño neoyorquino” fueron terriblemente calurosos. Casi
como el calor insoportable de pleno verano en Buenos Aires.
Yo había
quedado en salir con Pelícano creo que un martes y había llegado a NYC un sábado al mediodía.
El primer día SL y yo nos instalamos, y domingo y lunes nos dedicamos a pasear.
El martes
ella quería ir a Brooklyn a visitar a su ex novio de la adolescencia (él es
estadounidense) que vive en Brooklyn. Idas y vueltas entre mi amiga y su ex
(que creo que en ese momento no estaba en pareja), quedamos en que el martes a
la mañana íbamos a ir a Brooklyn a la casa de este chico. Nosotras estábamos
parando en Manhattan, más específicamente en el Sutton Place. Teníamos que ir
en metro hasta el downtown y de ahí combinar un tren/metro que fuera a
Brooklyn.
Pelícano me
había ya mandado mensajes varios, preguntándome como estaba, y para coordinar
para el martes. Habíamos quedado el martes a las 06 pm para ir a tomar algo.
El martes
le pregunté donde, ya que yo iba a estar casi todo el día en Brooklyn y quería
saber con cuanto tiempo tenía que salir para llegar. Me comentó que el también
estaba parando en Brooklyn, que porque no nos encontrábamos ahí y después
veíamos que hacer.
Ese martes,
para seguir con la racha, fue un calvario de calor, y bien saben los que me
conocen, el calor me pone de culo, me cambia el humor y me detona todo lo peor
que tengo.
Igual le
puse onda. Salimos temprano para la casa del ex de mi amiga, donde nos quedamos
a almorzar, almorzamos en el jardín de su típica casa de Brooklyn, a mí, que
estaba con un pantalón capri, me morfaron los mosquitos los tobillos. Mi amiga
estaba particularmente insoportable con el reencuentro con su ex, y la muy
boluda no me había dicho que quería ir sola, y me llevó a la rastra. Yo estaba
como nene con chiche nuevo con mi flamante cámara de fotos profesional que
acaba de comprarme.
Mediodía y
tarde en la casa del ex de mi amiga, yo me estaba comiendo un embole más o menos,
Pelícano me mandó coordenadas de encuentro. Le pregunté al ex de mi amiga como
ir. Me dijo que saliéramos a dar los tres una vuelta y que me acompañaban.
Excelente idea, ya que ellos iban a tener la oportunidad de quedarse solos, y
yo no sentirme de más como me sentí durante todo el día.
Salimos a
caminar por Brooklyn Promenade, y de ahí me explicaron cómo llegar a la
intersección de calles que tenía que ir.
Empiecé a
caminar bajo un sol que te derretía, y pensaba para mis adentros que poco
conveniente era tener una cita a ciegas con quien sea, chivada como salida de
un sauna y disfrazada de turista. As usual, como me viene pasando hace varios
años, me calentó tres pelotas.
Lo ví en la
esquina y evidentemente no me gustó. Sumado a que el calor no ayuda. Nadie
transpirado puede ser lindo (salvo Alguien…claro está).
Nos
saludamos, nos presentamos, me había traído una caja de chocolates de regalo.
Me pareció un amor y un gesto re lindo, incluso tenía grabado mi nombre de pila
en el chocolate.
Como
siempre soy una persona agradecida, me conmovió el gesto y se lo super
agradecí. Me invitó a tomar un helado a una heladería super conocida cerca de Brooklyn
Promenade, le agradecí y le expliqué que
venía de tomar un helado con mis amigos, así que cambió de parecer y fuimos a
tomar una cerveza.
Sí, hacía
mucho calor. Y yo tenía una blusita que casualmente había comprado en esos días
en una liquideta de Forever 21, que me marcaba mucho mis atributos, y me
disimulaba los defectos. En definitiva, estaba medio en tetas, y como ya
sabemos, mis chicas son grandes.
Desde que
nos sentamos en el bar, hasta que nos levantamos del bar y mi cara viró de la
amabilidad a “quiero que se termine esta velada lo antes posible” no paró de
hablar de ellas. Y cuando me refiero a “ellas” son “ellas”, mis chicas. Ya lo
he dicho en otras oportunidades, las tengo, están, son parte de mi cuerpo y no
las escondo. Era verano, hacía calor. Tenía un escote pronunciado. Pero eso no
te da derecho a hablar de ellas como si las conocieras, no parar de mirarlas, y hacerme sentir re incómoda.
Sumado a
que en mitad de la conversación en el bar, empezó a hablar de sus mujeres, ex
mujeres, ex novias y lo lindas que eran o habían sido. No hay nada más
desagradable para una mujer, que nos hablen de otras mujeres diciéndonos cuan
lindas son o eran. Es terriblemente desagradable.
La velada
estaba perdida. El tipo físicamente no me había gustado, había hablado todo el
tiempo de mis tetas y sumado a eso tuve que comerme la descripción de lo
hermosas que eran las que se había cruzado antes.
Me dijo de
ir a caminar a Brooklyn Promenade, y fuimos a un lugar que está justo debajo de
la subida a Brooklyn Bridge. Creo que pude sacar las fotos más lindas de
Manhattan desde acá, una es la que ilustra este post.
De ahí
fuimos a Manhattan en metro, caminamos por el Pier 17, y yo me deprimí. Era una
noche hermosa. De esas noches con luna y estrellas y la vista que había desde
Manhattan ahora, a Brooklyn, era excelente. Pasaban barquitos de turistas
tocando jazz y la gente se divertía en una hermosa noche de verano. Y yo quería
estar con alguien que me gustase. Y esa no era la compañía indicada.
Pelícano me
preguntó que me pasaba y utilicé el recurso femenino más bajador de libidos de
toda la historia de la humanidad. Hablar de cuanto extrañás a tu ex.
Y ese fue
el fin de la salida. En realidad, ya me gustaba Alguien, aunque yo no lo sabía
fehacientemente, ni con mucha seguridad, ya no podía remontar salidas cuando el
tipo no me había terminado de convencer.
Por suerte
fue un caballero, me acompañó en metro hasta mi departamento desde el Downtown,
y se dio cuenta de que no había onda, aunque yo traté todo el tiempo de no
hacerlo sentir mal.
Colofón, la
atracción física cuenta. Pero mucho más cuenta no hablar de las tetas de tu
cita, por más que las tengas a mano. Tampoco da hablar de la belleza exótica o
no, de todas tus ex, porque a nosotras, no nos interesa.
Nota de
color: Pelícano es un tipo macanudo, lo sigo teniendo en Facebook, se casó hace
un año con una chica que conoció después, cada tanto intercambiamos opiniones
de chistes o política. Cada tanto me manda algún mensaje privado preguntándome boludeces,
los cuales, no se los contesto.
Nota de color bis: A la vuelta de mi salida, mi amiga SL que estaba en el departamento, me preguntó como me había ido, le dije que no me había gustado, que no quería hablar. Me dio el sermón de la montaña, que a "nuestra edad" teníamos que estar agradecidas que un tipo nos invitara a salir. Que yo era muy superficial. Que el tipo había sido un amor, me había llevado un regalo, que me había invitado unas cervezas y me había acompañado a mi casa. Me deprimió tanto esto que me metí en la cama y me largué a llorar. Años más tarde se enteró de la anécdota de "las chicas" y me dijo "boluda nunca me dijiste eso!!!! con razón viniste tan deprimida!!!"
Nota de color bis: A la vuelta de mi salida, mi amiga SL que estaba en el departamento, me preguntó como me había ido, le dije que no me había gustado, que no quería hablar. Me dio el sermón de la montaña, que a "nuestra edad" teníamos que estar agradecidas que un tipo nos invitara a salir. Que yo era muy superficial. Que el tipo había sido un amor, me había llevado un regalo, que me había invitado unas cervezas y me había acompañado a mi casa. Me deprimió tanto esto que me metí en la cama y me largué a llorar. Años más tarde se enteró de la anécdota de "las chicas" y me dijo "boluda nunca me dijiste eso!!!! con razón viniste tan deprimida!!!"



Jajaja!! Cómo la entiendo.
ResponderEliminarEn todo.
Ahora...usted perdone, pero su amiga SL es medio boludaza. Y no por que no le dijo que qeuría estar a solas...sino por ese sermón de miércoles.
Cómo que a cierta edad hay que estar AGRADECIDA de que alguien te dé bola?????
Le digo que ese pensamiento es el principio del fin.
No lo acepto y no lo aceptaré nunca. Nadie peude ser tan infeliz de "agradecer porque te dan bola"
Qué soy, un trapo?
No, chiquita, no.
No le agradezco a nadie que me dé bola y no quiero que nadie me agradezca por darle bola.
Qué bueno que existen Alguienes..aunque haya que pasar por hipocampos y garrapatas ( se adhieren y es casi imposible quitarlas)
Mire Mona, es que chateando con usté es que me vino a la memoria esa sensación de decir "no voy a encontrar uno minimamente potable??". Y creame, que ya una ni siquiera quiere casarse o ponerse de novial, solo quiere ver si hay un tipo con el cual poder ir a tomar un café sin que la cita termine en algo bizarro. Ya con que no sea bizarro, una se contenta. Eramos taaaan pobres!!!!!
EliminarCon respecto a mi amiga, ella no predica con el ejemplo, le conocemos varios candidatos que ha tenido con los cuales no ha pasado a segunda o tercera cita, y cuando le preguntamos, siempre responde con evasivas. Uno que le presentaron no le había gustado mucho porque se parecía al difunto Tuerto, pero le había caído bien. Porque no fue agradecida y no volvió a salir, no sabemos. Y después creo que algún que otro señor mayor también, pero que tampoco le cerraba.
En fin, predica con la palabra pero no con el ejemplo. Aparte, en mi grupo de amigas, es el blanco de gastes.
No, agradecida no. Una tiene que ser educada y amable. Yo a esta altura de mi vida doy solo una oportunidad, aprovechala o hacé tu vida!!!
Y mejor sola que mal acompañada.
Si, cada tanto un Alguien se descuelga del Universo y nos sorprende. Aunque como vemos más abajo, por su comentario, no deja de ser hombre jajajaaj
besos
Claro... uno lee "blusita" y se le viene a la memoria alguna imagen de Mariquita Sánchez de Thompson. No señores. Yo conozco esa "blusita" y sé de lo bien que queda. Y de lo que puede llegar a provocar a algún desprevenido.
ResponderEliminarO sea, en un acto de comprensión masculina lo voy a bancar a Pelícano.
Nada... eso.
que raro vó defendiendo a tu género!!! Me imaginé a Mariquita Sanchez de Thompson con blusa de siglo XVI y me entré a cagar de risa!!! Conste que cuando me dijiste que te gustaba la blusita y te aclaré que era la blusita del Pelicano, te cagaste de risa, pero el asado lo terminaste de hacer y no hablaste de mis tetas toda la noche!!! jajajaajaj
EliminarSerádedió!!! Ahora hay defensor de pobres y ausentes en el blog, junto con el que comparto posteos!!!
blusa de siglo XIX quise poner!! a ver si me corregís el contexto histórico también!!!
EliminarTu acotación de las chicas me hizo acordar a un cafe que tomé en un reencuentro con un ex... en el medio de la charla, me dijo: "no has cambiado nada...y ellas tampoco..."
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