miércoles, 13 de mayo de 2020

Colapso personal



Tengo la hoja en blanco y lo único que se me ocurre escribir es "la puta madre que lo parió".
No se que me pasa, o sí, lo que nos pasa a todos. Ya no sabemos que mierda hacer con la ansiedad.
Y estoy medicada desde el último diciembre, muy lindo todo.
Tengo momentos encontrados.
Mis últimas semanas fueron lo más parecido a la película El Día de la Marmota. Trabajo home office hace 3 años y medio, no me asusta el tema de trabajar desde casa. Me organicé hace años.
Pero las últimas 3 semanas fueron fatales. Colega española colapsó por el stress y estuvo de licencia psiquiátrica. Ataques de pánico. Hubo que cubrirla.
Dar soporte al team local en los equipos de COVID-19 (si, laburo en la industria farmacéutica), porque somos pocos lo que sabemos hacer algo muy específico.
Un promedio de 12 horas por día sentada enfrente de la laptop, a las puteadas.
Desde las 8.30 am a las 8.30 o 9 pm. Solo me levanto para baño, almuerzo (una boludez) y  té maraca saborizado a eso de las 6pm.
Luego a limpiar cocina, ducha, cena, algo de tele y San Rivotril hace su magia.
Ya ni ganas de llorar.
No se ni lo que siento; si estoy triste, ansiosa, preocupada, con bronca. Solo se que estoy exhausta. Y que no me puedo cansar.
Mi pareja quedó lejos y lo extraño horrores. Mis padres están lejos y me preocupan. Mis amigos solo están virtual.
Tengo ganas de abrazar a alguien más que a mi gata, que pobre ya no da mas de que le rompa las pelotas.
El silencio se hizo costumbre, las campanas no las escucho más.
Hay algunas veces que viajo en el tiempo sin querer y me encuentro en lugares raros, donde viajé, donde trabajé, donde estudié.
Recuerdo el olor de la facultad de Farmacia y Bioquimica
Recuerdo el sol en el desayuno del hotel de Taxco.
Me pongo perfume para dormir y recordarme en las épocas en las que no solo olía a desinfectante o jabón de ropa.
Recuerdo risas en asados, salidas con amigas, revolcadas furiosas con mi pareja, besos mezclados con alcohol.
Extraño la pasión y el humor sano. Porque el humor no lo perdí, pero es de un negro muy oscuro, mucho más de lo habitual.
Saqué dos libros de la biblioteca para re leer: el dia que Nietzche lloró (Yalom) y La inmortalidad (Kundera, me toca cada 10 años re leer este y La insoportable levedad del ser;  los lei a los 30 y 40, ya llegué a los 50). Los libros están ahí, cagandose de risa. Llega el fin de semana, del cual me levanto semi drogada, porque los viernes duplico dosis de San Rivotril. Lo que me queda del día es para compras y la llegada de la Señorita Puloil (millenials abstenerse). Ms. Puloil tiene el TOC de la limpieza y la esterilización de ambientes. Un garrón lamentable esta personalidad de mis perrsonalidades múltiples. No se, prefiero ser la puta promiscua, la Sr Lead professional, la novia copada, la tía personaje; la amiga de fierro, el personaje divertido, la del humor negro. La Puloil la odio, porque es una mezcla de Puloil con Srta Bioquímica en área estéril.
Cuando el fin de semana pasó son las 8 pm del domingo, estoy fisicamente extenuada y mis libros siguen en la mesa de luz de Alguien, esperando algún tiempo mejor.
También pasé por la faceta cocinerita, y aún me quedan publicar varias recetas de las preparadas en confinamiento.
Pero estoy agotada, ya pedí delivery tres veces y los negros del ataúd no aparecieron y puedo vivir a pollo a la plancha con verduras los 365 día del año. Y chocolates. Y alcohol. Y clonazepam...
A veces me pregunto que hubiera sido de este encierro sin chocolate, alcohol y clonazepam. Creo que me hubiese ido a lamer respiradores al Hospital Muñiz, posta. El COVID es más sano que cuarentena sin vicios.
Tengo días que no tengo ni ganas de bañarme, como hoy; pero que lo haré. Sí y solo sí porque en esta puta cuarentena tengo el pelo mejor que nunca. Cambié de crema de enguaje y mis cabelios brisharon mal.
By the way mi peluquero personal me vino a hacer los reflejos, con barbijo guantes y toda la bola. Porque no me pidan más. Que me lleve el corona si encima tengo que verme con las canas y el pelo largo, que parezco la versión occidental y gorda de Maria Kodama!
Yo ya cumplí los 60 días encerrada, no se como seguir.
Y eso que agradezco a todos los dioses no tener niños, porque creo que en este estado los hubiese ahogado a todos.
No se como lo soportan los demás.
Se que no soy la única, que estoy entretenida, que tengo recursos internos para no sucumbir y todos los bla bla bla que me dice mi psicológa ahora virtual todos los miércoles.
Y que mi médica clínica me recetó Rivotril como para que tenga y guarde.
Pero por todos los dioses, extraño a la gente, quiero salir, basta de zoom, whatstapp videos y skype!
Quiero ponerme un par de botitas y una linda camisa, usar mi jean blanco y ponerme perfume!
Quiero que todo esto se termina de una puta vez.
Y en el medio tengo viajes astrales a otras épocas de mi vida, me vienen preguntas de "que será de la vida de..." y me termino enojando conmigo misma por cosas de hace más de 20 años atrás
Espero que los psiquiatras estén dando turno en breve, porque los vamos a necesitar.
In the meanwhile y mientras el estómago me lo permita, me compré un jerez español. Que me salió un dinero.
Hay días que me clavo uno a las 2 de la tarde.
Y tomar jerez, califica de grupo de riego. LO SE!


4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. ponele jajajajaja. Si, la cuarentena me está matando, necesito catarsis. En breve sale post en el otro blog. Se los debía

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  2. Yo lo siento como una especie de limbo. Me imprimí la rueda de las emociones para ver si podía identificar que es lo que me pasa frente a esto. Definitivamente es una mezcla, pero lo que prima es la incertidumbre. Quizás sume la mudanza, pero siento que perdimos la contención, el marco de seguridad y todos juntos al mismo tiempo.

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    1. Hola nena, supongo que allá se siente más la angustia, encima de estar lejos, la mudanza fue hace nada y allá se sintió fuerte. Abrazo a la distancia, con ese mismo cocktail de emociones. Te quiero, besos a todos

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